Según Gestión Tu Dinero, en 2019 se aprobó la ley Nº 30952, que estableció el Bono de Arrendamiento para Vivienda, conocido como Renta Joven. Este subsidio, de S/ 500 mensuales, se distribuye en dos partes: un 70% destinado a renta (S/ 350) y un 30% para ahorro (S/ 150), con el propósito de apoyar a familias que comparten viviendas. Inicialmente, el beneficio fue entregado durante un período limitado, pero posteriormente el Ministerio de Vivienda suspendió nuevas convocatorias. Este vacío en el acceso ha impulsado a legisladores a reactivar el programa con nuevas propuestas.
La congresista Roxana Rocha, del partido Renovación Popular, presentó el proyecto de ley Nº 58-2026, que modifica la normativa original. Este texto amplía el alcance del bono, incluyendo a personas que viven solas en una vivienda, así como a jóvenes entre 18 y 40 años. Además, el proyecto introduce un mecanismo tributario que permite a los propietarios de viviendas que otorgan el bono deducir hasta el 20% de sus ingresos por arrendamiento, en la determinación del Impuesto a la Renta. Este ajuste busca incentivar el uso del programa y fomentar el acceso a espacios habitables.
Otro punto clave es la exención del IGV para contratos de arrendamiento de bienes inmuebles, siempre que duren al menos seis meses y estén vinculados a proyectos inmobiliarios exclusivos para vivienda. La renta generada debe ser de tercera categoría. Este beneficio busca reducir costos para arrendatarios y promover la estabilidad en el uso de viviendas compartidas. El proyecto será analizado en primera instancia por la Comisión de Infraestructura, Vivienda y Transportes de la Cámara de Diputados.
Para los peruanos que viven en Lima, especialmente en zonas como San Isidro, Miraflores o Surco, donde el costo de las viviendas ha crecido considerablemente, este enfoque representa una estrategia clave para mitigar la presión financiera. La expansión del bono permite que más jóvenes, incluyendo solos y parejas sin vínculos formales, tengan herramientas para mantener sus viviendas sin comprometer su estabilidad económica. Aunque el impacto inmediato en precios de bienes inmuebles aún no está claro, el fortalecimiento del programa de arrendamiento podría ayudar a reducir la demanda en sectores de alta concentración, evitando que los aumentos de precios se traduzcan en una mayor inestabilidad habitacional. En un contexto donde el acceso a vivienda sigue siendo un desafío, estas reformas ofrecen una vía viable para promover la inclusión y el equilibrio en el mercado inmobiliario peruano.
