Segun Bloomberg Línea, las bolsas de América Latina cerraron el primer semestre de 2026 con un rendimiento altamente desigual entre países, resultado directo de una serie de factores globales. El escenario se definió por tensiones geopolíticas entre Estados Unidos, Israel e Irán, fluctuaciones del precio del petróleo y el impulso de tecnologías como la inteligencia artificial. A pesar del impacto inicial de estos eventos, los mercados lograron recuperar buena parte de sus pérdidas gracias al crecimiento de empresas especializadas en semiconductores e inteligencia artificial. Sin embargo, esta recuperación no se distribuyó equitativamente en el continente. Factores internos como la política económica, la exposición a materias primas y las proyecciones fiscales jugaron un papel clave en la diferencia entre países.
Brasil se posiciona como uno de los mercados más afectados. Bank of America ajustó su perspectiva sobre el mercado brasileño, reduciendo su clasificación de recomendación de “overweight” a “marketweight”. Esta modificación se basa en una evaluación más conservadora del entorno de tasas de interés, que ahora prevé una tasa de Selic del 14,25% al final del año, frente a una proyección anterior de 13,25%. Además, el análisis señala que las expectativas de ganancias corporativas han disminuido, lo que afecta la confianza en el crecimiento de las empresas. México, por su parte, mantiene un enfoque más estable, aunque también enfrenta incertidumbres en su política monetaria y en la demanda interna.
En el panorama regional, las perspectivas para el segundo semestre se vuelven más ambiguas. La designación de Kevin Warsh como nuevo jefe de la Reserva Federal, junto con la persistencia de conflictos en Medio Oriente, generan tensiones que podrían influir en las tasas de interés globales. Al mismo tiempo, los precios de activos tecnológicos han sido evaluados por algunos expertos como excesivos, lo que plantea riesgos de sobrevaluación. Estas variables no se limitan a los mercados estadounidenses, sino que también afectan la dinámica de bolsas latinoamericanas.
Para los inversionistas peruanos, este escenario subraya la importancia de evaluar no solo el rendimiento general de una región, sino también las condiciones específicas de cada país. El Perú, al igual que otros países del sur, depende en gran medida de exportaciones de materias primas y de políticas fiscales que influyen en su crecimiento. Aunque los mercados tecnológicos muestran potencial, su impacto en el país es aún limitado. Por eso, una estrategia de inversión debe integrar análisis económicos locales, considerando la estabilidad de la política monetaria y la sensibilidad a los cambios globales. En un entorno de volatilidad, la diversificación y la atención al contexto nacional son herramientas clave para reducir riesgos.
