Según Bloomberg Línea, el mercado colombiano cerró el lunes en descenso, con el índice MSCI Colcap (COLCAP) registrando una caída de 4,38%. El movimiento se produjo en un contexto de expectativas políticas, donde los mercados anticipan una transición de gobierno bajo el liderazgo de Abelardo de la Espriella. A pesar de esa expectativa, el desempeño de las acciones fue mixto: solo cuatro empresas lograron subir, incluyendo PEI, Grupo Bolívar, Mineros y la preferencial de Corficolombiana. En contraposición, Ecopetrol (ECOPETL) cayó 8,52%, posicionándose entre las más afectadas, tras una fuerte subida previa vinculada al rally electoral. Otras acciones también perdieron terreno: la preferencial del Grupo Aval (PFAVAL) bajó 7,01%, mientras que ISA (ISA) retrocedió 6,94%.
Los valores colombianos también fueron afectados en el mercado norteamericano. Los ADR de Grupo Cibest (CIB) perdieron 0,21%, Ecopetrol (EC) cedió 1,99% y Grupo Aval (AVAL) retrocedió 7,61%. A nivel mensual, el índice accionario colombiano registró una valorización cercana al 18%, impulsada por la creencia de que un candidato favorable para el crecimiento empresarial sería elegido. Analistas como Omar Suárez, gerente de Renta Variable de una casa de bolsa, señalan que gran parte de la reacción positiva ya fue internalizada en los precios antes de la segunda vuelta. Desde la primera elección, se observó un alza significativa en las acciones, un fortalecimiento del peso y una reducción en el riesgo país, lo que refleja que los inversores ya anticipaban una victoria de De la Espriella.
Para los inversores peruanos, este escenario ofrece una lección clave sobre la relación entre política y mercados. Aunque los cambios electorales pueden generar expectativas de crecimiento, su impacto en los activos no siempre es inmediato ni lineal. En Colombia, la reacción fue inicialmente negativa, lo que sugiere que el mercado no asumió de inmediato que el nuevo gobierno sería pro-inversión. Esto resalta la importancia de evaluar no solo el resultado electoral, sino también el historial de políticas públicas y su efecto en sectores clave como energía y minería. En el caso peruano, donde el sector privado ha sido históricamente sensible a estabilidad fiscal y claridad regulatoria, los movimientos en mercados vecinos pueden servir como indicadores de cómo el entorno macroeconómico influye en la confianza de los inversores. Aunque no hay una relación directa, el comportamiento de mercados vecinos puede ayudar a comprender mejor el comportamiento de los mercados internacionales frente a cambios políticos.
