Segun Gestión, el panorama de abastecimiento de bodegueros en el Perú ha experimentado una transformación notable, impulsada por la creciente utilización de herramientas digitales. Un estudio de la consultora Lock by Dichter Neira revela que los tenderos del país gestionan sus compras a través de múltiples canales, con un 60% que recurre a más de dos plataformas para surtir sus tiendas. En este escenario, los distribuidores y mayoristas siguen siendo las principales fuentes de adquisición, aunque los canales digitales están ganando espacio. Hoy, un 12% de los bodegueros identifican las aplicaciones móviles como su principal destino para adquirir productos, sin que esto implique que descarten las opciones tradicionales. Los comerciantes, en su mayoría, operan en múltiples canales, lo que permite una flexibilidad en sus decisiones de compra.
Las plataformas digitales ofrecen no solo acceso a una variedad más amplia de productos, sino también herramientas que simplifican el control de inventarios y la gestión de pedidos. Empresas como Backus (BEES), Alicorp (Diadía) y Nestlé (Nesmitra) han desarrollado soluciones que permiten a los bodegueros monitorear sus niveles de stock, realizar pedidos de forma inmediata y acceder a beneficios específicos. Esta dinámica está generando un cambio tangible en la composición de los productos en las tiendas. Un 93% de los tenderos reconoce que entre el 25% y el 50% de su mercancía proviene de canales digitales directos de fabricantes. Esta cifra no es exclusiva de Lima, sino que se extiende a comercios en zonas rurales y regiones interiores, especialmente entre los jóvenes negociadores más empoderados por la tecnología.
Para los consumidores peruanos, esta evolución en el abastecimiento significa que los productos que compran en su vecindario podrían tener una fuente más diversa y actualizada. La integración de plataformas digitales no solo mejora la eficiencia de los bodegueros, sino que también impacta en la disponibilidad y calidad de la mercancía. Aunque los distribuidores aún dominan el mercado, el crecimiento de las compras vía aplicaciones indica una tendencia que probablemente acelere en los próximos años. Esto implica que los pequeños comercios no solo están adaptándose a la tecnología, sino que están redefiniendo su relación con los productores, acortando distancias entre el campo y el consumo. En un país donde la economía informal es significativa, este cambio puede convertirse en un motor de innovación sostenible para el sector comercial local.
