Segun arXiv q-fin, el modelo de pago "Buy Now, Pay Later" (BNPL) ha pasado de ser una opción limitada a los puntos de venta de moda online a una práctica financiera cotidiana en el mercado global. Antes de 2020, su uso se concentraba en comercios digitales especializados, pero su difusión aceleró tras el inicio de la pandemia de COVID-19, alineándose con el aumento de compras en línea. Este fenómeno se ha consolidado hasta 2026, momento en el que los usuarios pueden aplazar o dividir pagos sobre una amplia gama de productos, desde alimentos hasta servicios de vivienda. El crecimiento del mercado ha impulsado una expansión significativa en la investigación académica, generando una base sólida para evaluar sus impactos económicos, psicológicos y sociales.
Los productos BNPL se basan en acuerdos que permiten adquirir bienes o servicios sin pagar de inmediato, con pagos programados en fases posteriores. Las entidades que ofrecen estos servicios emplean modelos comerciales que integran tasas de interés bajas o nulas, y condiciones de pago flexibles, aunque con riesgos ocultos. Desde la economía, se ha identificado que el uso de BNPL está influenciado por factores psicológicos como la percepción de capacidad de pago y la necesidad de mantener el flujo de efectivo. La motivación principal de los consumidores suele estar vinculada a la reducción del estrés financiero al evitar pagos grandes en un solo momento. En este sentido, el comportamiento de compra se vuelve más impulsivo, especialmente en contextos de incertidumbre económica.
El perfil de usuarios que recurren al BNPL incluye principalmente jóvenes y adultos en etapas de transición laboral o de vida, quienes enfrentan fluctuaciones en sus ingresos. Estudios indican que el acceso a estas herramientas es más común entre segmentos urbanos y con mayor conectividad digital. Aunque el BNPL puede ofrecer flexibilidad, también ha generado efectos negativos, como el aumento del endeudamiento acumulativo y la dificultad para gestionar deudas a largo plazo. Un aspecto crítico es que, en la mayoría de los casos, estos préstamos no se registran en los informes de crédito, lo que limita su visibilidad para instituciones financieras y puede afectar la capacidad de los usuarios para acceder a otros productos crediticios.
Para el lector peruano, este panorama es especialmente relevante. En un contexto donde muchas familias enfrentan desigualdades económicas y fluctuaciones en los ingresos, el BNPL puede parecer una solución atractiva para comprar bienes esenciales. Sin embargo, la ausencia de registro en los informes de crédito y la falta de transparencia en las condiciones de pago pueden ocultar riesgos financieros que no se detectan al inicio. Es fundamental que los consumidores evalúen cuidadosamente sus necesidades reales, no solo por el costo inmediato, sino por la sostenibilidad a largo plazo de sus decisiones. La educación financiera debe incluir el análisis de estos instrumentos, para que las personas puedan tomar decisiones informadas, evitando caer en patrones de consumo que comprometen su estabilidad económica.