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BlackRock y el enigma del silencio ambiental
Management

BlackRock y el enigma del silencio ambiental

Wharton Knowledge9 de setiembre de 2026Cortesia de Wharton Knowledge

Según Wharton Knowledge, el fundador de BlackRock, Larry Fink, dejó de usar el término ESG en 2023, afirmando que ha sido "instrumentalizado" por sectores extremos, tanto de izquierda como de derecha. A pesar de esa reformulación lingüística, la entidad mantuvo su enfoque en las implicaciones financieras de la transición hacia energías limpias, destacando que este marco es coherente con su obligación fiduciaria. Este cambio de lenguaje, según el profesor Serguei Netessine, ilustra lo que se conoce como "greenhushing": una estrategia en la que las empresas comunican menos de lo que realmente hacen en materia de sostenibilidad. Su investigación, publicada como trabajo en curso, revela que aquellas firmas que presentan menos información que su conducta observable en el exterior logran retornos anormales superiores en el mercado. En contraste, aquellas que exageran sus declaraciones —lo que se define como greenwashing— tienden a experimentar rendimientos más bajos. Netessine explica que greenhushing implica acciones reales que no se expresan públicamente, mientras que greenwashing consiste en hablar más de lo que se realiza. Los resultados sugieren que los inversores asignan mayor credibilidad a la evidencia observable, no a la cantidad de mensajes ambientales emitidos. No obstante, el estudio no indica que el silencio en sí sea valioso. El fenómeno de greenhushing solo genera beneficios cuando la acción real supera el nivel de comunicación. El trabajo, titulado "Value of Silence: Determinants and Consequences of Greenhushing", fue desarrollado conjuntamente por Sonam Singh, profesor de marketing en la Universidad de Florida, Ashwin Malshe, de la Universidad de Texas en San Antonio, Yakov Bart, de Northeastern University, y Anatoli Colicev, de la Universidad de Liverpool.

Para inversores peruanos, esta dinámica ofrece una advertencia clara: la verificación de acciones reales, no solo de declaraciones públicas, debe ser prioridad. En un contexto donde el mercado peruano enfrenta crecientes presiones por sostenibilidad —por ejemplo, en sectores como energía, transporte y manufactura—, las empresas que actúan sin exagerar su compromiso pueden ganar confianza y posicionarse mejor en la inversión. El público no debe confiar únicamente en los mensajes corporativos, sino en datos verificables, como auditorías ambientales o reducciones reales en emisiones. En una economía que está en proceso de transformación, entender esta diferencia entre hablar y hacer puede ayudar a tomar decisiones más informadas. La evidencia sugiere que el valor real está en lo que se ejecuta, no en lo que se dice.