Según CNBC Markets, el sector de biotecnología registró una expansión significativa en 2025, con el etf iShares Biotechnology (IBB) acumulando un aumento del 24% hasta el 23 de octubre, tras un impulso previo de 28% en el año. De sus 233 activos, veinte dos han crecido más del doble en lo que va del año. Moderna, pese a una caída del 18% tras la divulgación de datos clínicos de su vacuna contra el cáncer —que en realidad fueron positivos—, registró un impulso de 587% en su valorización. Esta dinámica refleja un entorno de renovación en el sector, impulsado por avances en ensayos clínicos, actividades de fusión y adquisiciones, y por tecnologías emergentes como la genómica, el ARN mensajero y la inteligencia artificial.
La evolución del mercado sugiere que las empresas ahora comprenderán mejor la fisiología de las enfermedades, lo que potencia el desarrollo de medicamentos más innovadores. John Hall, gerente de portafolio del etf de biotecnología de T. Rowe Price, señala que se observa una transición en el mercado: nuevas modalidades terapéuticas están llegando al mercado por primera vez. Este cambio se alimenta también del ritmo acelerado de aprobaciones regulatorias. En 2025, la FDA validó aproximadamente doce nuevos medicamentos biológicos, dentro de un total de 46 aprobaciones. Además, se encuentran en fase de desarrollo cerca de sesenta fármacos novedosos, entre ellos potenciales productos de alto impacto como el tratamiento de cáncer de melanoma de Merck y un fármaco de próxima generación para el sobrepeso de Eli Lilly.
La inteligencia artificial también se posiciona como un catalizador clave. Ted Tenthoff, analista de Piper Sandler, afirma que la aplicación de algoritmos de machine learning permite construir modelos predictivos que superan las capacidades tradicionales en la búsqueda de nuevas moléculas terapéuticas. Este potencial se traduce en aceleración del proceso de desarrollo de fármacos, reduciendo tiempos y costos.
Para los inversionistas peruanos, este escenario revela una oportunidad de exposición al crecimiento sostenido de tecnologías de salud. Aunque el sector ha pasado por períodos de estancamiento, especialmente en la década pasada, las condiciones actuales —con una base sólida de innovación, aprobaciones regulatorias y apoyos tecnológicos— indican una recuperación estructural. Aunque el riesgo de volatilidad sigue presente, especialmente en empresas de alto potencial, el panorama sugiere que el crecimiento en biotecnología no es una tendencia pasajera, sino una evolución profunda en el ecosistema de salud y medicina. Invertir en este sector puede ser una estrategia válida para diversificar carteras en un entorno de transformación tecnológica.
