Según Gestión, BigBox, empresa argentina de regalos y experiencias, alcanzó un crecimiento acumulado del 35% en el primer octavo mes de 2026, cifra que se mantiene estable frente al mismo periodo del año anterior, pese a la presencia de procesos electorales. La ejecutiva Chanel Serpa, directora regional de Perú, explicó que este avance se debe a un aumento del 45% en ventas al consumidor individual (B2C) y un crecimiento del 30% en el segmento corporativo. La facturación total del año se distribuye con el 75% en contratos empresariales y el 25% en ventas al público final. Dentro de este último grupo, el 82% se dirige a regalos y solo el 18% al autoconsumo, es decir, experiencias que se realizan personalmente por el cliente. Este último componente, según Serpa, muestra una tendencia creciente de mes en mes.
La estrategia de la compañía para consolidar su presencia en el mercado peruano se centra en aumentar la frecuencia de compra de los usuarios. Hoy, un cliente promedio realiza apenas 1,5 compras anuales en BigBox, pero la meta es elevar esa cifra a 2,5. Para lograrlo, la empresa ha diseñado tres iniciativas clave. Primero, ha ampliado sus productos a eventos no tradicionales, como graduaciones, cumpleaños y bodas, además de lanzar una herramienta digital llamada “regalendario”, que permite a los usuarios programar fechas importantes y recibir recordatorios automáticos. Segundo, ha reestructurado su línea de precios, dejando de concentrarse únicamente en productos de alto costo, para incorporar opciones más accesibles, desde desayunos hasta viajes completos. Este cambio ha permitido que el precio promedio de sus productos se eleve desde S/ 200 en 2025 hasta S/ 220 en 2026. Tercero, se enfoca en potenciar la experiencia del cliente, haciendo que cada compra sea más significativa y personalizada.
Para el lector peruano, este desarrollo ofrece una mirada clara sobre cómo las empresas de experiencias están redefiniendo el consumo. En un contexto donde el presupuesto familiar se ve afectado por la inflación y el aumento de gastos, la capacidad de BigBox de ofrecer opciones flexibles y de bajo costo, al mismo tiempo que fomenta el consumo regular, es especialmente relevante. Los peruanos, especialmente en ciudades como Lima o Arequipa, podrían ver en este modelo una alternativa viable para regalar sin sacrificar el bienestar financiero. La estrategia de frecuencia, además, sugiere que el consumo no debe ser solo una actividad puntual, sino una hábito que se puede cultivar. Así, quienes buscan opciones sostenibles y con valor emocional, encuentran en BigBox un enfoque que responde a necesidades reales del mercado peruano.
