Segun Gestión Tu Dinero, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha reforzado su compromiso con una meta de inflación anual de 2%, un objetivo que ha sido parte clave del diseño de la política monetaria peruana durante más de tres décadas. Este enfoque, explicado por el director del BCRP, Julio Velarde, se fundamenta en la historia de una economía altamente dolarizada, donde la estabilidad del peso dependía directamente de la paridad con el dólar estadounidense. En ese escenario, si Estados Unidos mantenía una inflación de 2%, Perú debía mantener una tasa similar para evitar desequilibrios en el mercado cambiario.
Velarde resaltó que, a diferencia de otros países latinoamericanos que aceptan metas de inflación más elevadas, el Perú ha mantenido una meta estricta, lo cual refleja una estrategia de confianza. Según él, este enfoque no solo es coherente con los estándares internacionales, sino que también ha sido un factor diferenciador del crecimiento macroeconómico sostenido del país. En 2023, la inflación del Perú alcanzó un 1.5%, mientras que Estados Unidos aún registraba niveles superiores. La inflación sin considerar alimentos, combustibles y transporte se ubicó en 1.8%, indicando que la mayoría de los precios continúan creciendo por debajo del 2% anual.
Este logro, afirmó Velarde, se debe en parte a la credibilidad que el BCRP ha construido a lo largo del tiempo. Una vez que los ciudadanos y los actores del mercado confían en que las políticas monetarias se aplicarán de manera predecible, se facilita el control de la inflación y se fortalece la estabilidad general de la economía. La experiencia del período 2021 a 2023 muestra que, pese a las volatilidades del entorno global, el Perú ha logrado mantener niveles inflacionarios bajo control, lo cual ha permitido una mayor estabilidad en las tasas de interés y en el comportamiento del crédito.
Para los peruanos, este marco es clave porque refuerza la confianza en el sistema financiero. Aunque los precios siguen subiendo, el mantenimiento de una meta de inflación baja indica que el gobierno y el BCRP están priorizando la estabilidad del poder adquisitivo. Esto impacta directamente en el consumo, las pensiones y las inversiones, ya que una inflación controlada reduce el riesgo de que el dinero pierda valor. En un contexto donde muchos sectores siguen enfrentando presiones por precios, este enfoque puede ayudar a mantener la confianza de los ciudadanos en el sistema económico, especialmente en momentos de incertidumbre global.
