Según Gestión Tu Dinero, el Banco Central de Reserva de Peru (BCRP) ha definido un límite máximo para las tasas que pueden cobrarse por créditos en soles y dólares, fijando un tope del 100%. Esta medida busca prevenir que las instituciones financieras impongan cargas excesivas a los consumidores, especialmente en un contexto de alta volatilidad cambiaria. El ajuste se produce en medio de una serie de tensiones globales, incluyendo el conflicto en Medio Oriente que comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos y Israel desataron una escalada contra Irán. Este evento generó una reacción inmediata en los mercados internacionales, impulsando al dólar a repuntar de forma imprevista.
Desde el inicio de la Furia Épica, como fue denominada la crisis, el valor del dólar se reforzó notablemente. En marzo, la moneda alcanzó S/ 3.46, y en abril, subió a S/ 3.509. A mediados de abril, tras la primera vuelta electoral y el surgimiento de Roberto Sánchez como candidato izquierdista, el dólar superó los S/ 3.52. Este avance se produce en paralelo a una intensificación de la presión inflacionaria, derivada del alza de precios del crudo global, que creció hasta en un 50% en comparación con niveles previos. La crisis petrolera, combinada con la escalada de tensiones regionales, ha generado una presión inflacionaria que se espera que sea superior a la registrada en 2022, cuando se desencadenó la guerra en Ucrania.
Las entidades financieras, al detectar que el candidato de Juntos por el Perú (JP) avanzó en la primera vuelta, comenzaron a evaluar el balance de fuerzas entre sus postulantes. Inicialmente, los sondeos mostraron una paridad, pero rápidamente se evidenció una ventaja para la candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori. Esta percepción influyó en los mercados, creando expectativas de que esta vez se rompa el patrón de tres derrotas consecutivas ante candidatos de izquierda, incluyendo la pérdida frente a Pedro Castillo en 2021. Aunque el escenario parece repetitivo, los inversores han reaccionado con una mayor confianza en el resultado final.
Para los peruanos, esta dinámica tiene implicaciones directas. El fortalecimiento del dólar afecta el poder adquisitivo de los salarios en soles, lo que puede reducir el poder de compra de familias que dependen de ingresos fijos. Además, la incertidumbre electoral genera volatilidad en los planes de inversión y financiamiento. En un contexto donde el consumo y la inversión están bajo presión, el tope de tasas de 100% puede ser un mecanismo clave para proteger a los hogares de cargas financieras excesivas, especialmente en sectores como vivienda, automóviles o créditos personales.
