Según Gestión, Barrington, marca textil peruana con 73 años de historia y perteneciente a Aris Industrial, inicia una nueva fase de expansión. La empresa ha diseñado un modelo de franquicias para ampliar su red de distribución, aunque este formato aún no ha sido lanzado al mercado. El enfoque se centra en establecer sastrerías estandarizadas que vendan telas, con el objetivo de penetrar regiones del distrito de Lima que hasta ahora no cuentan con presencia de la marca.
Helbert Linares Arenas, jefe de Marketing y Desarrollo de Negocios de la unidad textil de Aris Industrial, destacó que las zonas sur de Lima —como Chorrillos, Villa El Salvador y San Juan de Miraflores— no tienen aún cobertura comercial. "Queremos descentralizar Lima", señaló, indicando que la estrategia busca cubrir brechas geográficas en el mercado nacional. Actualmente, la marca opera en unos 120 puntos de venta distribuidos a nivel nacional, con aproximadamente 40 en la capital y el resto en provincias.
A pesar de su presencia en casi todo el territorio peruano, la cobertura se limita al noroeste y sur del país, debido a condiciones climáticas en el oriente. Las ciudades de Cusco, Arequipa, Juliaca y Puno son puntos clave de fortaleza. En cuanto a ventas, Lima y las provincias representan cada una el 50% del total, lo que refleja un equilibrio regional en la demanda.
La proyección de Barrington para 2030 es elevar las ventas de tejidos de 3 millones a 4 millones de metros. Este crecimiento se sustenta en una demanda constante por productos de mayor calidad, impulsada por un consumidor cada vez más consciente y exigente. La empresa no solo busca aumentar su volumen de ventas, sino también fortalecer su posicionamiento como referente en moda masculina peruana.
Para los peruanos, este desarrollo es especialmente significativo. Muchos hombres en el país enfrentan dificultades para acceder a prendas de calidad a precios accesibles. Barrington, con su modelo de franquicias y presencia en zonas estratégicas, podría democratizar el acceso a ropa formal, especialmente en comunidades que históricamente han sido marginadas por la disponibilidad de productos de moda. Este movimiento no solo amplía la oferta, sino que también refuerza la industria local, generando empleo y fomentando la autonomía de producción nacional. En un contexto donde la moda sigue siendo un símbolo de identidad, Barrington podría convertirse en un actor clave en la construcción de una cultura de estilo sostenible y auténtico en el Perú.
