Según Forbes Business, al menos siete buques petroleros han cambiado su trayecto en el Mar Rojo tras recibir advertencias de las fuerzas houthi, aliadas de Irán, en Yemen. Este despliegue se produce días después de que el grupo houthi declarara un bloqueo en el Estrecho de Bab al-Mandeb, uno de los principales pasos para el transporte marítimo de petróleo. Un informe de Reuters indica que cuatro buques petroleros, dirigidos hacia India y China, alteraron su ruta el miércoles, tras haber girado el martes para seguir un itinerario más largo que pasa por el Canal de Suez. En paralelo, un buque de carga de la empresa china Cosco, operado en el Golfo de Adén, también decidió detenerse tras recibir un correo electrónico de las fuerzas houthi que le exigía no avanzar hacia puertos saudíes. Aunque el bloqueo fue anunciado el lunes, hasta la fecha no se han registrado ataques contra embarcaciones en el estrecho o en el Mar Rojo. Durante la primera etapa del conflicto, Irán ha expresado repetidamente su intención de cerrar el paso, como evidencia un mensaje publicado en abril por Ali Akbar Velayati, asesor del nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei. Aunque Irán no limita su frontera al Estrecho de Bab al-Mandeb, Yemen lo posee, y las fuerzas houthi han mantenido una actividad militar intensa en el Mar Rojo, especialmente en 2023 y 2024, al responder a las operaciones en Gaza con ataques a embarcaciones vinculadas a Israel.
La estrategia houthi ha sido coordinada directamente con Irán, según fuentes iraníes y regionales citadas por Reuters. Se ha informado que Irán pidió a los houthi que estén listos para bloquear el estrecho en caso de que Estados Unidos comience a atacar infraestructuras iraníes. Además, se afirma que los houthi han puesto en marcha misiles y drones capaces de atacar barcos en el Mar Rojo, esperando instrucciones para lanzar operaciones ofensivas. El presidente Donald Trump ha señalado en múltiples ocasiones su intención de atacar plantas eléctricas iraníes, así como infraestructuras civiles como puentes y plantas de desalinización.
Para el lector peruano, este escenario resalta la vulnerabilidad de las cadenas globales de suministro energético, especialmente en rutas clave como el Estrecho de Bab al-Mandeb. Aunque el Perú no está directamente expuesto a estos eventos, la estabilidad del transporte marítimo de petróleo influye en los precios internacionales de combustibles. Cualquier interrupción en rutas de petróleo puede provocar aumentos en los costos de transporte, afectando a sectores como el transporte, la industria y el consumo doméstico. Por ello, mantener una comprensión clara de estos riesgos globales permite a los inversionistas y consumidores tomar decisiones más informadas frente a fluctuaciones en el mercado energético.
