Segun Bloomberg Línea, el Banco Mundial proyecta un incremento del 23% en los precios de las materias primas para 2026, seguido por una caída del 7% en 2027. Este escenario se construye sobre la suposición de que el conflicto en Medio Oriente no se intensificará y que Rusia recuperará parte de su capacidad de exportación de petróleo en el próximo año. Las tensiones geopolíticas, incluidas las hostilidades entre Irán, Estados Unidos e Israel, así como las relaciones entre Rusia y Ucrania, generan presiones significativas en los mercados. Además, fenómenos climáticos afectan las cosechas agrícolas, lo que impacta especialmente el café y el cacao, que no siguen la tendencia general de subida.
El precio promedio del petróleo Brent se ubicaría en US$91 por barril en 2026, frente a US$69 en 2025. A partir de 2027, el organismo anticipa una reducción del precio hasta US$79, y luego a US$70 en 2028, conforme la producción global se recupere y las escasez de crudo disminuya. La oferta de petróleo se ve comprometida por interrupciones en el transporte marítimo y ataques a barcos, lo que distorsiona los flujos comerciales. El consumo mundial de petróleo registraría una contracción de 2,5% en 2026, una de las mayores reducciones registradas en décadas. Factores como los altos precios, la disminución de la actividad industrial y el crecimiento de vehículos eléctricos contribuyen a este descenso.
Para 2027, el Banco Mundial mantiene una proyección de recuperación del consumo de petróleo alrededor del 2%, aunque subraya que dicha recuperación será lenta y depende de múltiples variables. El organismo identifica que la confluencia de desastres geopolíticos, desequilibrios de oferta y efectos climáticos sobre la producción agrícola está generando una inestabilidad en los mercados de materias primas. Esta volatilidad no solo afecta a las economías avanzadas, sino también a las regiones más vulnerables que dependen directamente de estas materias para su desarrollo industrial y alimentario.
Para el lector peruano, este panorama evidencia la conexión entre las condiciones globales y el costo de la energía, que influye en la producción de bienes y servicios. El país, que depende en gran medida de importaciones de petróleo y materias primas agrícolas, enfrenta presiones directas en su balanza comercial y en el costo de producción. La estabilidad de los mercados internacionales, por tanto, no es solo una cuestión de precios, sino una condición clave para la viabilidad de sus industrias y el bienestar de sus comunidades rurales. Aunque el Perú no es un exportador principal de materias primas, las fluctuaciones globales afectan su economía a través de los costos de importación y la disponibilidad de insumos. Monitorear estas tendencias permite a los empresarios y familias tomar decisiones más informadas, especialmente en el ámbito de la inversión y el consumo.
