Segun Gestión, el Banco Mundial ha mantenido en 2.7% su proyección para el crecimiento económico del Perú en el presente año. Este dato refleja una expectativa moderada, que no contempla una recuperación acelerada en el desempeño de la economía, debido a una serie de perturbaciones en sectores clave, especialmente el pesquero. En este contexto, el Ministerio de Producción confirmó la tercera suspensión consecutiva de la temporada de pesca de anchoveta en la zona norte-centro, provocada por el fenómeno de El Niño. Esta interrupción se ha extendido a otras regiones, generando una disminución significativa en la captura de la especie, cuyo papel es fundamental en la cadena productiva pesquera.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) revelan que en el primer trimestre del año, la actividad pesquera registró una caída de 9.1%, derivada principalmente por la reducción en la captura de anchoveta, el principal insumo para la producción de harina y aceite de pescado. Aunque la actividad registró una ligera recuperación en abril, el acumulado del primer cuatrimestre aún muestra una contracción de 5.91%. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) detalló que la producción de harina y aceite de pescado se redujo en un 39.4% durante el primer trimestre, convirtiéndose en uno de los segmentos más afectados de la manufactura primaria. Este desplome afecta no solo a la industria pesquera, sino también a cadenas de suministro que dependen de estos productos.
El jefe de Estudios Económicos del Instituto Peruano de Economía (IPE), Martín Valencia, destacó que en mayo, la captura de anchoveta cayó un 97%, lo que implica un impacto profundo en la producción de harina y en las exportaciones. Dado que la anchoveta representa aproximadamente el 75% de la actividad pesquera nacional, un cierre definitivo de la temporada podría tener efectos amplios en toda la cadena de valor pesquera. Esta situación no solo afecta la producción interna, sino que también pone en riesgo el aporte del sector pesquero al crecimiento del PBI primario en los trimestres siguientes.
Para el lector peruano, este escenario evidencia una vulnerabilidad estructural en un sector que históricamente ha sido un pilar de la economía nacional. La dependencia de condiciones climáticas, como el fenómeno de El Niño, genera inestabilidad en la producción de bienes clave, lo que afecta tanto a empleos directos como a cadenas de comercio. Aunque el crecimiento general del PBI se mantiene en niveles moderados, el impacto en el sector pesquero puede generar una desaceleración más profunda en el primer semestre del año. Esto subraya la necesidad de políticas públicas que fortalezcan la resiliencia de los sectores clave, especialmente frente a fenómenos naturales imprevisibles.
