Según Gestión Tu Dinero, la Superintendencia de Banca, Seguros y AFP ha lanzado un proyecto de reglamento para el Banking as a Service (BaaS), en consulta pública. Este marco busca permitir que entidades no bancarias, como fintechs o plataformas digitales, ofrezcan servicios financieros dentro de sus aplicaciones, bajo la supervisión directa de la SBS. El objetivo es regular un sector que ya opera de forma implícita, aunque sin normativa clara, en herramientas cotidianas como transferencias inmediatas, billeteras digitales, pagos en tiendas virtuales o tarjetas vinculadas a apps móviles.
El modelo BaaS no requiere que el usuario acceda a una institución financiera tradicional. En su lugar, permite que terceros —como comercios, marketplaces o apps de entrega— incorporen funcionalidades bancarias en sus plataformas, bajo las reglas y estándares de la SBS. Esto implica que una entidad autorizada otorga permisos para que otras empresas gestionen servicios como pagos, cobros o líneas de crédito, sin necesidad de tener su propia institución financiera. Así, el usuario interactúa directamente con el servicio que lo utiliza, reduciendo barreras y mejorando la experiencia digital.
Desde la perspectiva de Jorge Luis Ojeda, docente de la Facultad de Negocios de la UPC, el BaaS representa una evolución en la distribución de servicios financieros. La clave está en la escalabilidad y en la cantidad de usuarios que manejan transacciones diarias. Sectores como comercio electrónico, telecomunicaciones, transporte, educación, salud, turismo y plataformas de servicios tienen un alto potencial porque generan volumen de transacciones y dependen de pagos frecuentes. Estos entornos podrían integrar servicios financieros sin necesidad de que el cliente cambie de plataforma.
Además, las microempresas (mypes) también pueden beneficiarse. Al incorporar cuentas digitales, pagos, adelantos de efectivo, factoring o herramientas de cobranza en sus sistemas, podrían obtener datos más precisos sobre su comportamiento comercial. Esto les permitiría ofrecer productos financieros personalizados, mejorando su relación con clientes y reduciendo riesgos de inactividad o morosidad.
Para el lector peruano, este desarrollo es especialmente relevante. Muchas pequeñas y medianas empresas aún dependen de métodos tradicionales de pago, que son lentos y poco ágiles. El BaaS abre la posibilidad de que estas entidades —sin necesidad de licencias bancarias— accedan a servicios financieros integrados, más rápidos y adaptados a su operación diaria. Al mismo tiempo, los consumidores podrán realizar transacciones más fluidas, sin perder el control de sus datos ni depender exclusivamente de una institución financiera. La regulación del BaaS podría acelerar la digitalización del sistema financiero en el país, ayudando a cerrar brechas entre empresas de tamaño pequeño y el sector bancario tradicional.
