Según Gestión, Azucarera El Ingenio, filial de la Corporación E. Wong, finalizó su salida del sector de estaciones de servicio en el Perú tras entregar a Primax su última unidad ubicada en Chorrillos. Desde entonces, la empresa colombiana se enfoca exclusivamente en la distribución de lubricantes bajo la marca Mobil y en el comercio mayorista de combustibles. Esta reorganización se da en un contexto de crecimiento sostenido en ambos rubros. En el primer semestre de 2026, la demanda de lubricantes aumentó al menos en un 4% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que el mercado de combustibles registró un avance de dos dígitos, a pesar de las limitaciones en la importación de productos.
El gerente general de Terpel Perú, Luciano Macías, destacó que el 2026 estuvo marcado por tres factores clave: el ciclo electoral, las restricciones en el suministro de gas y el aumento del precio del crudo. El impacto electoral, según él, se manifestó principalmente en la reducción de inversiones empresariales, no en el consumo directo. Una vez concluida la fase electoral, las condiciones del mercado comenzaron a mejorar. En cuanto al mercado de combustibles, Macías señaló que el precio de la gasolina alcanzó una subida de casi 50% en su punto más alto, aunque posteriormente se estabilizó. En el sector de lubricantes, el aumento fue más pronunciado: los costos de los aceites básicos subieron entre un 50% y un 100% en el primer semestre, con los incrementos trasladados al precio final que oscilaron entre el 20% y el 30%.
Además, el ejecutivo indicó que actualmente al menos un 30% de una materia prima esencia para la fabricación de lubricantes no se encuentra disponible en el mercado global. Esta escasez se ve potenciada por decisiones de productores que priorizan la producción de diésel frente a la elaboración de bases lubricantes. Las condiciones logísticas también se ven afectadas por las restricciones en el Canal de Panamá, derivadas del fenómeno El Niño, que incrementan los tiempos de espera y los costos de transporte. En este panorama, Macías describió el sector de lubricantes como “la tormenta perfecta”, donde múltiples factores convergen para elevar los costos y reducir la disponibilidad.
Para los consumidores peruanos, este escenario implica que el precio de productos como aceites y combustibles podría seguir siendo volátil. Aunque la demanda crece, la escasez de materias primas y los obstáculos logísticos dificultan el abastecimiento estable. Los usuarios deben estar atentos a los cambios en los precios, especialmente en sectores donde los lubricantes son críticos para vehículos y maquinaria. En un contexto donde la economía local depende en gran medida de la importación de bienes energéticos, cualquier perturbación en las cadenas de suministro puede tener un impacto directo en los hogares y pequeñas empresas.
