Segun Bloomberg Línea, el banco Citi ha reforzado su postura alcista sobre el precio del azúcar, al anticipar un crecimiento de casi un 21% en los próximos doce meses, con un objetivo de US$0,22 por libra. Este ajuste se sitúa por encima del precio spot actual, elevando su proyección a tres meses a US$0,19 por libra. La decisión se fundamenta en condiciones climáticas adversas en regiones clave de producción, como India, Tailandia y la Unión Europea, que amenazan los rendimientos agrícolas. Específicamente, en India, las lluvias insuficientes en estados como Karnataka, Marathwada y partes de Maharashtra afectan directamente el cultivo de caña, responsable de casi un tercio de la producción nacional. Citi considera que las cifras oficiales de existencias de azúcar podrían estar subestimadas, especialmente tras la autorización del gobierno de importar un millón de toneladas métricas de azúcar crudo sin arancel.
El riesgo meteorológico se ha posicionado como el principal factor de volatilidad en el mercado de materias primas agrícolas. Aunque los niveles actuales de inventarios podrían mitigar impactos temporales, el escenario de una intensificación de El Niño aumenta la posibilidad de caídas en la oferta global. Esta presión se traduce en un mayor valor percibido para el azúcar, ya que el mercado se vuelve más sensible a perturbaciones climáticas. En contraste, Citi ha mantenido una visión más cautelosa sobre el café arábica, previendo una caída en los precios en los próximos doce meses debido al aumento de exportaciones brasileñas.
La dependencia del mercado global respecto a Brasil se ha vuelto más evidente. A pesar de que los precios altos estimulan a los ingenios brasileños a optimizar su producción, el clima adverso en otras regiones agrícolas genera un desequilibrio en la oferta. Este efecto se refleja en un mayor riesgo de escasez en los mercados internacionales, lo que impulsa a los inversores a revisar sus posiciones en productos como el azúcar.
Para los inversores peruanos, este escenario resalta la importancia de evaluar no solo el rendimiento de productos agrícolas, sino también las condiciones climáticas que afectan sus cadenas de suministro. Aunque el Perú no es un principal productor de azúcar, su economía depende en parte de la estabilidad de mercados internacionales. Si se observa una caída en la oferta global por fenómenos climáticos, podría desencadenar ajustes en precios que afectan a sectores como la alimentación y la manufactura. Por ello, mantener una visión dinámica y estar atentos a los indicadores climáticos es clave para tomar decisiones de inversión más informadas.
