Según arXiv q-fin, un modelo de atención restringida transforma la forma en que se estiman las elasticidades de sustitución en mercados. En este escenario, los precios de equilibrio y las proporciones de gasto se comportan como si pertenecieran a un mercado racional, pero la elasticidad observada se ve reducida por un factor que representa el peso de la atención disponible. Este peso no puede superar uno, lo que implica que la estimación obtenida nunca puede exceder el valor real de la elasticidad estructural. Aunque el método de estimación basado en covarianzas mantiene validez bajo esta elasticidad reducida, deja de ser preciso cuando se compara con la realidad del mercado.
La condición de ortogonalidad en el lado de la oferta, que es clave para la consistencia del estimador, se cumple solo en la versión atenuada del parámetro. Esto significa que, en condiciones normales de datos, el modelo entrega un resultado que parece coherente, pero que en realidad distorsiona la verdadera relación entre bienes. La convergencia del estimador, sin intervención externa, se dirige hacia esta elasticidad reducida, ignorando el valor real de la elasticidad estructural. Así, el error sistemático no se corrige mediante técnicas estándar como las correcciones de muestra finita o de instrumentos débiles. La limitación de la atención actúa como una barrera que impide una estimación precisa.
Este fenómeno tiene implicaciones directas para el análisis económico en mercados locales, como los que operan en el Perú. En entornos donde los consumidores reciben información limitada —por ejemplo, en sectores de alimentos o servicios básicos—, las decisiones de compra se ven influenciadas por la cantidad de datos que pueden procesar. Si los precios y las preferencias se modelan bajo una atención reducida, entonces las políticas de precios o subsidios podrían estar basadas en cifras que no reflejan la verdadera elasticidad del mercado. Esto podría llevar a intervenciones inadecuadas, como tarifas que no responden a la realidad de la demanda.
Para un lector peruano, esto significa que los análisis económicos que se basan en datos parciales o en información superficial pueden dar resultados que parecen sólidos, pero que en realidad distorsionan el comportamiento real de los consumidores. En contextos como el mercado de transporte, energía o alimentos, donde la información disponible es limitada, las decisiones de precios o regulación deben tener en cuenta que la elasticidad estimada puede estar por debajo de su valor real. No se debe confiar únicamente en cifras obtenidas sin validación externa, especialmente cuando se usan modelos que asumen una atención total. La comprensión de esta limitación ayuda a interpretar mejor los datos económicos y a diseñar políticas más ajustadas a las condiciones reales del mercado peruano.