Según Gestión, un estudio conjunto de Videnza Consultores, el Instituto Bicentenario y Marco Lógico Consultores ha evaluado el impacto de la asistencia técnica en la gestión de inversiones públicas en los gobiernos regionales de Arequipa, Junín y Cusco. El análisis compara resultados, buenas prácticas y lecciones obtenidas en cada ámbito, destacando cómo la intervención técnica permite una mayor claridad en la ejecución de proyectos. Este enfoque no solo ofrece diagnósticos, sino que también fomenta la alineación entre las decisiones estratégicas y los datos reales del terreno.
En Cusco, se implementaron asistencias técnicas, sesiones formativas y una cartera priorizada de nueve inversiones. Al final del año 2025, la cartera seleccionada de proyectos (CSP) avanzó en un 96.06% del Presupuesto Institucional Modificado (PIM), superando el promedio regional. Este desempeño permitió que el gobierno regional ocupara el primer lugar en el Índice de Gestión de la Inversión Pública (IGEIP). Arequipa, por su parte, también contó con actividades técnicas y capacitaciones, junto a una cartera de ocho inversiones. En este caso, la CSP alcanzó un avance del 99.91% del PIM, mientras que la ejecución presupuestal se situó en el 99.90%. A pesar de esta alta eficiencia, la región se posicionó en el séptimo lugar del IGEIP. Junín, la tercera región analizada, llevó a cabo consultas técnicas, reuniones de trabajo, sesiones sprint y formación institucional. Destaca el cierre de 132 inversiones de un total de 190 validadas, además de la consolidación de capacidades para obras por impuestos (OxI). Este resultado la colocó en el segundo lugar del IGEIP.
El desempeño de estos gobiernos evidencia que la asistencia técnica no es un simple acompañamiento, sino un catalizador de mejora en la gestión financiera y operativa. Los datos muestran que el nivel de ejecución de los presupuestos puede alcanzar niveles muy altos cuando se integra un análisis estructurado y se establecen metas claras. Para el lector peruano, esto implica que las inversiones públicas pueden ser más eficientes y transparentes si se basan en evidencias y se acompañan de procesos técnicos rigurosos. En un contexto donde muchos proyectos de infraestructura se encuentran en pausa o con avances lentos, este modelo ofrece una alternativa viable: no se trata solo de disponer de fondos, sino de saber cómo usarlos con precisión. Los resultados de estas regiones sugieren que, con un enfoque técnico bien estructurado, se puede reducir la brecha entre lo planeado y lo ejecutado. Para los municipios y entes locales, la clave está en adoptar este tipo de intervenciones como parte de su gestión diaria, para que las obras no solo se inicien, sino que también se concluyan en tiempo y forma.
