Segun Gestión Tu Dinero, las pólizas de seguros para empresas en zonas costeras del norte del Perú deberán ser revisadas con urgencia antes de que se active la próxima etapa del Fenómeno de El Niño. El creciente impacto de las condiciones climáticas en sectores como la pesca y la agricultura ha generado alertas en el sector asegurador. Bernardo Klinge, director de seguros generales en Mapfre, señaló que los valores asegurables de muchas pólizas no reflejan actualmente los costos reales de construcción, mano de obra o maquinaria. A lo largo de los últimos años, la inflación anual promedio alcanzó el 3%, lo que ha generado un desfase entre el valor asegurado y el costo real de los bienes. Este fenómeno, conocido como infraseguro, puede dejar a empresas y personas sin cobertura adecuada en momentos de crisis.
Mapfre ha identificado específicamente los distritos costeros del norte —como Ica, Piura y Lambayeque— que históricamente han registrado inundaciones intensas. Dentro de esos territorios, se han determinado zonas que sufren recurrentemente daños por lluvias intensas. Para mitigar el riesgo, el organismo contacta a empresas más expuestas, ofreciendo asesoría para implementar medidas preventivas. Estas incluyen el uso de sacos de arena, la construcción de muros de contención, el diseño de canales de drenaje y la limpieza de cauces naturales. Cada acción busca reducir la exposición a eventos climáticos extremos, especialmente durante los períodos de lluvia o sequía.
La vulnerabilidad de las zonas costeras al FEN no es solo un problema técnico, sino también social. Muchas de estas regiones dependen directamente de la pesca y la agricultura, actividades altamente sensibles al clima. Si los seguros no se ajustan a la realidad actual, el impacto económico puede ser severo. Además, en escenarios de sequía, los seguros de agua también se ven afectados, lo que amplía el rango de riesgos que deben ser evaluados.
Para los peruanos que operan en estas zonas, la clave está en evaluar si sus seguros cubren realmente el valor actual de sus activos. La inflación, combinada con patrones climáticos volátiles, ha generado una brecha que debe ser corregida proactivamente. No es solo cuestión de cumplir con un contrato, sino de proteger activos frente a eventos que ya han comenzado a manifestarse. La revisión de pólizas no debe esperarse hasta que ocurra una inundación, sino hacerse sistemáticamente, como parte de una estrategia de gestión de riesgos. En un contexto de creciente variabilidad climática, la preparación temprana es la mejor defensa.
