Según Bloomberg Línea, el ministro de Economía de Argentina, Luis Caputo, afirmó que el gobierno no considera la devaluación como instrumento viable para fortalecer la competitividad del sector. Durante una participación virtual desde París en el Coloquio de IDEA, el funcionario destacó que la estrategia nacional se centra en reducir impuestos, disminuir barreras regulatorias, modernizar infraestructura y optimizar el costo financiero de las operaciones económicas. Para Caputo, esta línea de acción es la única que permite construir una competitividad sostenible, sin recurrir a ajustes cambiarios que históricamente han fallado en el país.
El funcionario señaló que el riesgo país registró un aumento significativo, pasando de unos 450 puntos básicos a 600, lo que representa una suba de aproximadamente 150 puntos. A su juicio, alrededor de la mitad de ese incremento se debe al entorno internacional, donde el alza del riesgo financiero y las tensiones en el mercado global afectan a múltiples economías. El escenario externo, según Caputo, representa un choque económico fuerte que impacta no solo en los niveles de riesgo, sino también en la inflación y la actividad económica. Aunque el contexto global es común, Argentina enfrenta una particularidad: la incertidumbre política, que agrava la percepción de estabilidad y afecta las inversiones extranjeras.
El ministro contrastó la situación actual con el pasado, cuando Argentina dependía fuertemente de importaciones de energía y mantenía un déficit fiscal consolidado elevado. En ese momento, la economía enfrentaba desafíos estructurales que no se resolvieron mediante medidas cambiarias. Hoy, el enfoque se basa en reformas estructurales que buscan mejorar la eficiencia del sistema económico, sin depender de fluctuaciones del tipo de cambio. Caputo subrayó que los economistas tradicionales que proponen devaluaciones no han logrado resultados sostenibles en Argentina, ya que el impacto en la inflación y en el consumo no es proporcional al beneficio esperado.
Para los inversores y familias peruanas, este escenario refleja cómo la estabilidad económica no depende únicamente del valor del dólar, sino de la capacidad del gobierno para implementar políticas que fortalezcan la infraestructura, reduzcan costos y promuevan el crecimiento real. Aunque el riesgo país en Argentina ha aumentado, su dinámica puede ofrecer lecciones sobre la importancia de políticas estructurales, no solo de ajustes cambiares. En el Perú, donde también se enfrentan desafíos de inflación y dependencia de importaciones, esta reflexión puede guiar decisiones que prioricen la modernización y la eficiencia en lugar de recurrir a medidas de corto plazo.
