Según Gestión, para la temporada 2026-2027, Proarándanos proyecta una producción de 404.000 toneladas de arándanos, lo que representa un incremento del 5,6% en comparación con las 382.934 toneladas del ciclo anterior. Si el fenómeno El Niño no hubiera ocurrido, el crecimiento exportador nacional habría alcanzado casi un 20%, impulsado por el desarrollo de 3.500 nuevas hectáreas. En este escenario, la ubicación geográfica de los cultivos emerge como un factor crítico de rentabilidad. Pacific Produce, la división de marketing y distribución de Agrokasa bajo el Grupo HAME, ha posicionado sus fincas en zonas como Ica, Pisco y Barranca, ubicadas más al sur que la mayoría de los campos actuales. Esta estrategia reduce la exposición a fenómenos climáticos como el Niño costero, cuyos efectos son más severos en las zonas centrales y norteñas. Isabel Tavera, vicepresidenta de Pacific Produce, destacó que Ica cuenta con una amplia variabilidad térmica entre día y noche, y que sus noches de invierno son más frescas, condiciones ideales para el brote y la floración del arándano. Aunque la empresa no es inmune a eventos climáticos intensos, el impacto en sus regiones es menos severo, ya que sus puntos de cultivo parten de una base climática más estable y seca que las áreas que generan el 75% del volumen total de exportaciones peruanas. En el futuro, Tavera anticipa que el sur del Perú se convertirá en una zona clave de producción de arándanos, debido al aumento de la variabilidad climática. Actualmente, las proyecciones agrícolas de la empresa se mantienen alineadas con el presupuesto inicial. La mejora en productividad se debe principalmente a nuevas variedades, como la APEX, que superan en rendimiento las cultivos tradicionales. Esta innovación no solo busca reducir la necesidad de horas de frío, sino también diversificar la base genética, garantizando un flujo constante de producción durante toda la campaña, en lugar de depender de un solo pico.
Para los consumidores peruanos, este enfoque representa una señal de resiliencia ante las condiciones climáticas volátiles. Aunque el mercado interno no ha sido directamente mencionado, el crecimiento en exportaciones y la inversión en tecnologías agrícolas sugieren que los arándanos peruanos podrían consolidarse como un producto de calidad estable y sostenible. En un contexto donde los eventos climáticos afectan cada vez más a la agricultura, el caso de Agrokasa muestra cómo una estrategia bien estructurada puede transformar riesgos en ventajas. Para los productores y distribuidores, la clave está en combinar ubicación geográfica estratégica con innovación genética, asegurando que las cosechas no solo se mantengan, sino que también se expandan de manera sostenible en el tiempo.
