Segun Bloomberg Línea, América Latina no requiere contar con empresas de semiconductores como Nvidia para participar en el impulso generado por la inteligencia artificial. La oportunidad para el sector latinoamericano se encuentra en su infraestructura natural, en su capacidad energética y en la adopción de tecnologías que optimicen procesos productivos. Este análisis lo han desarrollado los gestores de Natixis Investment Managers, quienes señalan que la inteligencia artificial representa una transformación estructural, no solo para grandes tecnológicas, sino para una amplia gama de industrias.
La visión de Natixis excede los sectores tradicionales de tecnología. Los expertos identifican que el crecimiento impulsado por la IA no se concentra únicamente en empresas de alta tecnología, sino que se extiende a actividades como la refrigeración de centros de datos, la modernización de sistemas informáticos y el desarrollo de canales de publicidad digital. Además, se consideran esenciales las cadenas de suministro energéticos, que deben soportar las demandas crecientes de consumo en infraestructuras tecnológicas. Estos sectores, aunque no sean de primera línea, tienen potencial para integrarse y generar valor.
En el caso latinoamericano, se destacan factores clave: la diversidad de recursos naturales, la disponibilidad de energía, la densidad demográfica y la velocidad con que las empresas adoptan soluciones digitales. Sophie del Campo, directora ejecutiva de Natixis en Latinoamérica, señala que estos elementos constituyen una ventaja estratégica. "América Latina posee componentes clave que facilitan el desarrollo de modelos de crecimiento ligados a la inteligencia artificial, tanto en sus aplicaciones tecnológicas como en su base energética", afirmó en entrevista con Bloomberg Línea.
El enfoque de Natixis desafía la idea de que solo las grandes corporaciones tecnológicas pueden beneficiarse del avance de la IA. En su análisis, se prioriza identificar empresas más pequeñas o sectoriales que, aunque no sean líderes globales, pueden aprovechar mejoras en eficiencia, automatización y procesos digitales. Esta línea de pensamiento abre puertas para inversiones en infraestructuras regionales, en servicios de enfriamiento para centros de datos y en plataformas que optimicen el uso de recursos.
Para los inversores peruanos, este panorama ofrece una oportunidad de mirar más allá de los mercados tradicionales. El Perú, con su potencial en energías renovables, su infraestructura industrial y su creciente adopción de soluciones digitales en sectores como la agricultura y la logística, podría convertirse en un actor clave en la cadena de valor de la inteligencia artificial. Aunque aún no se han evidenciado grandes movimientos en el sector, los fundamentos existen. La clave está en la capacidad de adaptar tecnologías a contextos locales, sin depender de cadenas globales de suministro. Esto permite que los países del sur del continente no solo se integren, sino que se posicionen como proveedores de soluciones sostenibles y eficientes.
