Según CNBC Markets, Amazon ha registrado una de las mayores ondas de despidos en su historia, afectando a alrededor de 16,000 empleados en diciembre de 2025. Este ajuste se suma a más de 14,000 personas despedidas en el tercer trimestre del año anterior, elevando la cifra total de reducciones en el grupo a más de 57,000 trabajadores desde 2022. Esto representa casi el 16% de su fuerza laboral global. La acción se inscribe en un contexto más amplio: el sector tecnológico ha eliminado aproximadamente 140,000 puestos de trabajo en Estados Unidos hasta la fecha, superando a todos los demás sectores. Los datos provienen de la consultora Challenger, Gray & Christmas, que señala que en mayo el número de despidos alcanzó su punto más alto desde agosto de 2024, aunque luego se redujo en junio. En 2026, el 23% de todas las comunicaciones de cese laboral han mencionado explícitamente la inteligencia artificial como razón principal.
El caso de Jake Linsley, ex gerente financiero en Amazon, ilustra cómo un profesional de alto nivel puede verse abruptamente desplazado. Al recibir un mensaje en una mañana de enero, pensó que se trataba de una alerta sobre un envío retrasado, pero al revisarlo, comprendió que se refería a una terminación de empleo. Su experiencia no es aislada. Miles de trabajadores en empresas como Meta, Salesforce y Cisco también han sido afectados, con puestos que antes existían ahora desaparecidos. La razón no es solo la automatización, sino la necesidad de reestructurar operaciones para invertir en tecnologías emergentes. Las compañías están redirigiendo sus inversiones hacia capacidades de inteligencia artificial, lo que implica que muchos puestos tradicionales pierden relevancia.
Para los peruanos, este panorama plantea una reflexión crítica sobre la evolución del mercado laboral. Aunque el Perú aún no ha registrado cifras similares a las de EE.UU., la transformación tecnológica avanza con fuerza en el país, especialmente en sectores como logística, servicios y tecnología. Los empleos que dependen de procesos manuales o repetitivos están siendo reemplazados por soluciones digitales. Esto significa que las habilidades técnicas, la capacidad de adaptación y el pensamiento crítico se convierten en activos estratégicos. No es solo cuestión de que se pierdan puestos, sino de cómo se reorganizan las competencias laborales. Los trabajadores deben estar preparados para aprender nuevas herramientas y mantenerse en constante evolución. En un entorno donde la inteligencia artificial se vuelve cada vez más presente, el futuro del empleo no depende únicamente de la estabilidad de una empresa, sino de la capacidad de los individuos para transformarse junto con las tecnologías que los rodean.
