Según Yahoo Finance, una encuesta realizada por CarringtonCrisp en asociación con EFMD entre septiembre y diciembre de 2025, revela que la conexión de los graduados de escuelas de negocios con sus instituciones ha disminuido significativamente. La investigación, que incluyó a 1.873 exalumnos de 41 países, muestra que solo el 63% de los respondientes se sienten conectados con su escuela anterior, mientras que el 58% afirma haber interactuado activamente con ella. Este nivel de participación cae respecto a 70% en cada categoría en el año anterior. Además, el 66% de los encuestados cree que su escuela presta atención a sus necesidades, una cifra que se redujo de 76% en 2025. El 61% también indica que su institución ayuda a mantener relaciones con compañeros de clase, frente a un 74% en el año anterior. El cambio más notable ocurre en el ámbito financiero: ahora, el 28% de los graduados declara que no apoyarían económicamente a su escuela, un valor que se duplicó respecto al 11% registrado en 2025.
La tendencia indica una evolución en los expectativas de los exalumnos. En lugar de ver a sus escuelas como entidades de formación pasiva, hoy buscan beneficios tangibles y prácticos. Los principales deseos de mejora se centran en facilitar redes de contactos (47%), seguir desarrollando carreras (46%) y ofrecer nuevas oportunidades de formación (42%). Estos intereses reflejan una demanda creciente por servicios que no solo recuerden su formación, sino que también aporten valor directo a sus trayectorias profesionales.
Para los lectores peruanos, este panorama plantea una reflexión importante. En un contexto donde las escuelas de negocios en el país han buscado fortalecer sus redes de alumni para generar ingresos y posicionamiento, estos datos sugieren que el modelo tradicional de relación podría estar en riesgo. Muchos graduados, especialmente aquellos que han trabajado en sectores como el comercio, la tecnología o el desarrollo regional, esperan que sus instituciones los acompañen en sus proyectos personales y empresariales. Si las escuelas no adaptan sus servicios —como espacios de networking o programas de mentoría—, el compromiso de sus exalumnos podría deteriorarse. El resultado podría ser una pérdida de apoyo institucional, reduciendo así el impacto de sus aulas en el desarrollo económico local. La clave está en escuchar activamente a quienes han salido, no solo para mantener el recuerdo, sino para construir un vínculo que sirva en la práctica.