Segun Gestión, la victoria de Alianza Lima en el Torneo Apertura no solo refuerza su posición en el fútbol peruano, sino que también resalta la importancia de los títulos deportivos en la estabilidad financiera de los clubes. Este logro, aunque no directamente vinculado a la estructura económica de la Federación Peruana de Hockey, ilustra cómo los éxitos en el campo de juego pueden convertirse en instrumentos clave para atraer inversión y fortalecer los modelos de sostenibilidad en el deporte.
La Federación Peruana de Hockey, que agrupa a cerca de 500 deportistas y ocho clubes, enfrenta una reducción de alrededor de S/70,000 en sus ingresos del Instituto Peruano del Deporte (IPD) para el próximo ejercicio. Esta disminución pone en evidencia la dependencia estructural de la entidad ante financiamiento estatal. Actualmente, los miembros pagan alianzas anuales de S/50 para menores y S/150 para adultos, además de contribuciones por participación en torneos. A pesar de estas fuentes, la entidad evalúa diversas vías para diversificar sus ingresos, especialmente en el marco de los Juegos Panamericanos 2027, que se celebrarán en Lima. Entre las estrategias se encuentran la comercialización de espacios publicitarios, la ejecución de campañas de marca, transmisiones digitales de partidos y la venta de productos promocionales ligados a la selección nacional. También se estudia la creación de puntos de venta en torneos para ofrecer alimentos, bebidas y artículos de merchandising, una práctica ya consolidada en otras disciplinas.
Sin embargo, el principal impedimento radica en la ausencia de infraestructura propia. La federación realiza sus actividades en instalaciones de Villa María del Triunfo, gestionadas por el IPD, lo que exige acuerdos formales para desarrollar publicidad, eventos comerciales o servicios en las canchas. Esta limitación dificulta la implementación de iniciativas que requieren espacios permanentes o estructuras físicas dedicadas. En este escenario, el tiempo disponible para diseñar nuevos modelos de ingresos se ve acotado, lo que pone en riesgo la capacidad de la federación para mantener su operación y desarrollar programas de formación y competencia.
Para los aficionados peruanos, este escenario es un recordatorio claro de que el deporte no solo depende de resultados en canchas, sino también de modelos financieros sostenibles. Los clubes que logran equilibrar su rendimiento deportivo con estrategias de gestión financiera, como Alianza Lima, pueden convertirse en ejemplos de resiliencia. En un contexto donde el deporte sigue siendo un eje clave de identidad nacional, la capacidad de generar ingresos autónomos no solo protege a las instituciones, sino que también refuerza la conexión entre el público y el deporte que los representa.
