Según Harvard Business Review, una evolución significativa se está produciendo en cómo las fuerzas de trabajo financieras se integran con las capacidades de inteligencia artificial, especialmente en contextos donde la estrategia corporativa se vuelve más dependiente de tecnologías digitales. Un estudio reciente de Deloitte, que analizó a 1.800 líderes y profesionales de finanzas en todo el mundo, evidencia una transición clave respecto al año 2022: aunque los directores financieros anticipaban que la automatización reduciría el peso de tareas operativas como procesos de contabilidad, en 2025 los empleados aún gestionan tareas transaccionales. Esta realidad sugiere que el papel del finanzas no se ha desplazado completamente hacia la toma de decisiones estratégicas, pero sí ha evolucionado en su enfoque. Hoy, los jefes de finanzas buscan no solo competencias técnicas, sino habilidades digitales, analíticas y blandas como la creatividad, la empatía y la capacidad de trabajo en equipo. Estas cualidades, que no se reflejan en los perfiles laborales tradicionales, se han convertido en factores decisivos para el desempeño organizacional, especialmente en la generación de valor y la toma de estrategias.
Para el lector peruano, este panorama implica una oportunidad real: el mercado de trabajo financiero nacional está pasando de un modelo basado únicamente en registros y cálculos a uno que valora la capacidad de análisis, interpretación de datos y trabajo colaborativo. En un entorno donde las empresas de servicios, manufactura y comercio adoptan herramientas de inteligencia artificial para optimizar sus operaciones, los profesionales de finanzas que dominen tanto la tecnología como las habilidades humanas tendrán una ventaja competitiva sostenible. Aunque muchos sectores aún no han invertido de forma clara en formación continua de sus equipos, el crecimiento de las demandas por análisis predictivo y toma de decisiones en tiempo real exige que las instituciones educativas y las empresas de capacitación se alineen con esta nueva realidad. Es crucial que los peruanos que ingresan al sector o que ya trabajan en él, no solo se especialicen en números, sino que desarrollen pensamiento crítico, capacidad de comunicación y sentido del contexto, ya que estas cualidades son las que permiten a los equipos de finanzas liderar con eficacia en un entorno cada vez más dinámico y tecnológico.
Este cambio no es una tendencia pasajera. Las organizaciones que integran habilidades humanas y tecnológicas en sus estructuras de finanzas lograrán una mayor resiliencia frente a las incertidumbres del mercado. En Perú, donde el desarrollo de las finanzas corporativas está en pleno crecimiento, el futuro pertenece a quienes pueden equilibrar el rigor técnico con la comprensión humana de los procesos y las necesidades de sus comunidades.
