Según Gestión Tu Dinero, el ahorro potencial para cubrir gastos universitarios podría alcanzar hasta US$ 200,000 si se implementan estrategias de educación financiera desde la infancia. Esta cifra representa una posibilidad real, especialmente cuando se combinan herramientas accesibles con un enfoque proactivo en el manejo del dinero. El experto Arturo García, director del Colegio de Economistas de Lima, destaca que los fondos mutuos ofrecen rendimientos anuales entre el 5% y el 7%, dependiendo de la composición de sus inversiones. Para horizontes de inversión de hasta tres años, se recomienda optar por productos con mayor participación en renta fija —como bonos—, que garantizan estabilidad. En casos de plazos más largos, la inclusión de activos variables, como acciones, puede aumentar el potencial de retorno, aunque implica mayor volatilidad.
Otra vía viable es el aporte voluntario a las AFP, sin fines previsores. En este escenario, los ciudadanos pueden elegir entre tres tipos de fondos de pensiones, ordenados por riesgo: el fondo 1, más conservador; el fondo 2, equilibrado; y el fondo 3, más exposición a mercados de acciones, con mayor volatilidad pero mayor retorno a largo plazo. Este mecanismo permite integrar el ahorro educativo dentro de un plan financiero más amplio, sin comprometer la estabilidad del presupuesto familiar. Además, las aseguradoras ofrecen productos como la renta particular, donde el inversionista deposita una suma en soles o dólares, y recibe una tasa de interés fija durante un periodo definido, que puede ir de dos años hacia adelante. Al final del plazo, el capital inicial se devuelve, sin pérdidas. También existen seguros de vida con componentes de inversión, donde parte de la prima se canaliza en portafolios financieros, según el perfil del cliente. Así, el usuario obtiene cobertura vital en caso de fallecimiento, junto a un rendimiento adicional.
Para los peruanos, este panorama es especialmente relevante. Muchas familias enfrentan presiones crecientes por el costo de educación superior, y los instrumentos mencionados permiten construir un plan de ahorro tangible y estructurado. Aunque los rendimientos no garantizan crecimientos exponenciales, la combinación de productos seguros, accesibles y con plazos claros facilita la creación de una base sólida para el futuro. En un contexto de inflación sostenida, estas estrategias no solo permiten preservar el capital, sino también construir una disciplina financiera que puede traducirse en decisiones más informadas desde la infancia. La clave está en comenzar temprano, con enfoques claros y realistas, que no dependan de circunstancias imprevisibles.
