Según Gestión Tu Dinero, el sistema de pensiones en Perú enfrenta una transformación que propone cambiar de forma obligatoria a voluntaria la contribución previsional para todos los trabajadores. Actualmente, los empleados afiliados al Sistema Privado de Pensiones (SPP) deben deducir mensualmente el 10% de su sueldo para su cuenta de capitalización individual. Además, se adiciona un cargo del 1,37% sobre el tope de remuneración asegurable, destinado a cubrir seguros de invalidez, sobrevivencia y gastos funerarios. En contraste, los afiliados a la ONP pagan un aporte del 13% sobre su salario. Desde 2020, el Congreso ha aprobado ocho retiros extraordinarios del SPP, con una propuesta de noveno ya en trámite. En el año anterior, se rechazó intentar ampliar el aporte obligatorio para trabajadores independientes y se eliminó la posibilidad de retirar el 95,5% de los aportes para quienes tienen menos de 40 años.
La propuesta actual busca reformar la ley de modernización del sistema previsional, publicada en septiembre de 2024. En ella se incluiría un nuevo inciso que declare explícitamente que los aportes al Sistema Nacional de Pensiones (SNP) y al SPP son “facultativos” para todos los empleados. Este cambio también se extendería a otros aspectos, como los traslados entre AFP y ONP, donde se incorporarían términos como “voluntario” o “facultativo” para definir las condiciones de participación.
El presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP), Julio Velarde, ha expresado una posición clara en contra de esta línea. “A nadie le gusta que sea obligatorio (el aporte previsional), pero desgraciadamente mucha gente es optimista, cree que después va a poder ahorrar”, afirmó. Desde el punto de vista económico, se identifica una tendencia conocida como “miopía en la previsión”: los individuos tienden a priorizar gastos inmediatos en lugar de reservar recursos para el futuro. Esta conducta afecta la sostenibilidad de los sistemas de pensiones, ya que las contribuciones voluntarias pueden generar una reducción significativa en los fondos disponibles para cubrir futuras necesidades.
Para los peruanos, este cambio implica una mayor incertidumbre en la planificación financiera a largo plazo. Si los aportes se vuelven opcionales, los trabajadores podrían enfrentar una menor protección ante la vejez, enfermedades o pérdida de empleo. Además, el sistema actual, aunque no perfecto, ha funcionado como una herramienta de estabilidad social, especialmente para quienes no tienen acceso a planes privados o bienes de ahorro. La pérdida de obligatoriedad podría debilitar la capacidad de los sistemas para mantenerse sólidos en momentos de crisis.
En un contexto de inflación creciente y degresión en los ingresos, el aporte previsional no solo es una cuestión de ahorro personal, sino de respaldo estructural para la economía nacional. El lector peruano debe reflexionar sobre cómo sus decisiones hoy influyen en su futuro financiero, y si, al optar por no contribuir, está realmente protegiendo su bienestar o simplemente retrasando una responsabilidad social.
