Según Yahoo Finance, ADES Holding, empresa saudita especializada en servicios de exploración y perforación petrolera, ha firmado un acuerdo de adquisición por 285 millones de dólares (equivalente a 1.070 millones de riyales saudíes) para obtener la unidad de propiedad de plataformas de Saipem en Arabia Saudita. Esta entidad, subsidiaria del grupo italiano Saipem, gestiona las actividades de perforación en aguas superficiales del país. La operación se llevó a cabo a través de la subsidiaria indirectamente controlada de ADES, ADES Saudi.
El paquete adquirido incluye cinco jackups de alto rendimiento, tres de las cuales son propiedad propia: Perro Negro 7, Perro Negro 8 y Perro Negro 10. Las dos restantes —Perro Negro 11 y Perro Negro 13— son plataformas alquiladas. Actualmente, cuatro de estos equipos operan en Arabia Saudita. El Perro Negro 10 funciona bajo contrato de arrendamiento en México, aunque mantiene una vigencia contractual en el país saudí. Posteriormente, Saipem firmará un contrato de arrendamiento de plataforma libre, lo que le permitirá mantener sus operaciones actuales en México sin interrupciones.
Con la operación, la flota offshore de ADES aumentará a 88 unidades, de las cuales 51 se clasifican como jackups de alto nivel. En conjunto, el grupo administrará un total de 128 unidades: 88 en el entorno marino y 40 en tierra. El volumen de obras pendientes asociadas a esta compra se estima en aproximadamente 3.800 millones de riyales saudíes. El financiamiento se hará mediante los recursos líquidos actuales de ADES y sus compromisos de financiamiento disponibles.
El director ejecutivo de ADES, Mohamed Farouk, destacó que esta operación representa un hito en la expansión estratégica del grupo, potenciando su presencia global en flotas offshore de alta especificación. La adquisición alinea con la estrategia de Saipem de enfocar sus actividades en perfiles de perforación en aguas profundas y de entornos adversos, sectores que demandan tecnología avanzada y mayor inversión.
Para los inversores peruanos, este caso ilustra cómo las decisiones de inversión en sectores petroleros no solo afectan a mercados globales, sino que también influyen en la estructura de la cadena de suministro internacional. Aunque el Perú no cuenta con explotaciones offshore de este tipo, el crecimiento de empresas que operan en regiones estratégicas como el Golfo Pérsico o el Golfo de Arabia puede moldear futuras alianzas tecnológicas, precios de servicios y la competitividad en la industria de la energía. Así, el análisis de operaciones de este tipo puede ofrecer perspectivas sobre cómo evolucionan las capacidades técnicas y financieras en el sector, elementos clave para el desarrollo de políticas públicas y estrategias de inversión en el país.