Según Gestión, la cadena francesa Accor, dueña de marcas como Ibis, Novotel, Pullman y Swissôtel, mantiene su presencia activa en el mercado peruano, a pesar de desafíos climáticos y electorales. La empresa, con 11 hoteles en categorías Premium, Midscale Economy (PM E) y uno de lujo en el segmento Lifestyle, ha evaluado con precisión el impacto del clima en la demanda turística. Los datos del Ministerio de Turismo (Mincetur) indican una reducción del 20% en el interés de turistas por visitar Machu Picchu, un destino que atrae entre el 70% y el 80% de los viajeros que llegan al país. Este efecto no se limita a Cusco, ya que afecta directamente al flujo de visitantes que convergen hacia el principal atractivo nacional.
El crecimiento del turismo en Perú en 2026 ha sido moderado, debido a condiciones climáticas adversas que afectaron especialmente las zonas costeras y las rutas que conectan con Machu Picchu. Aunque las lluvias han sido generalizadas, su impacto se ha sentido más fuerte en mayo y junio, momentos clave en el calendario turístico. Accor ha respondido con una estrategia dual: la expansión de hoteles de playa en Tumbes, una región estratégica del norte, y un enfoque gastronómico que ya ha demostrado ser el motor principal de atractivo en la región. Mauro Rial, jefe operativo de Accor en América del Norte y Hispanoamérica, señala que el Perú ocupa una posición clave dentro de la región latinoamericana, con una fuerte presencia en Lima y operaciones en Cusco y el interior. Aunque actualmente no hay presencia en Arequipa ni Tacna, estas ciudades son consideradas como potenciales puntos de crecimiento futuros.
La decisión de lanzar proyectos de playa en Tumbes se alinea con la demanda creciente de experiencias de playa en el norte del país, un segmento que aún no está completamente saturado. Al mismo tiempo, el enfoque en alimentos y experiencias gastronómicas ha demostrado ser un pilar clave de atractivo, generando mayor fidelización de clientes y transformando la experiencia hotelera. Esta estrategia no depende únicamente de la estabilidad política o climática, sino que se basa en la capacidad de ofrecer valor diferenciado.
Para los peruanos, este escenario revela que el turismo, aunque sensible a condiciones externas, sigue siendo un pilar fundamental de la economía. La capacidad de adaptarse a cambios climáticos y a fluctuaciones del mercado permite a empresas como Accor seguir posicionándose como actores clave en la transformación del sector. Aunque los hoteles no pueden protegerse de eventos externos, su enfoque en experiencias locales, especialmente en gastronomía, ofrece una salida viable. Esto es especialmente relevante para el público peruano, que busca experiencias auténticas y sostenibles que vayan más allá de las vistas panorámicas tradicionales.
