Segun Bloomberg Línea, el mercado norteamericano inició el viernes con presión, tras una sesión en la que el Nasdaq 100 registró su peor caída desde junio. A pesar de señales de estabilidad en el sector tecnológico, el desempeño general fue negativo. El S&P 500 retrocedió 0,44%, el Dow Jones Industrial perdió 0,96% y el Nasdaq cedió 0,32%. Esta movilidad se produce en un contexto donde los inversionistas reevalúan el potencial de los gastos en inteligencia artificial, cuestionando si los ingresos futuros serán suficientes para justificar el alto costo de inversión en empresas tecnológicas.
Las operaciones en el sector de semiconductores mostraron un leve alza, indicando una posible recuperación, mientras que las acciones de Meta Platforms (META) continuaron en pérdida. El avance de SpaceX (SPCX) se vinculó a sus planes para conectar al menos 80.000 emplazamientos celulares en Estados Unidos y expandir su negocio de telefonía móvil. Esta acción refleja cómo los movimientos estratégicos de empresas pueden influir en la percepción del mercado, aunque no necesariamente contrarrestan las tensiones generales sobre la viabilidad de tecnologías emergentes.
El impacto de estas dudas se extendió más allá de las acciones. Los mercados de deuda también sufrieron presión, con las primas de riesgo de bonos corporativos globales alcanzando 129 puntos básicos, el mayor nivel desde mayo de 2025. Este aumento ha afectado a mercados asiáticos, donde los diferenciales de deuda de alta calidad alcanzaron máximos desde julio de ese año. La Export-Import Bank of Korea decidió postergar una emisión de bonos en yenes debido a la volatilidad. Paralelamente, los rendimientos del Tesoro estadounidense, especialmente el de diez años, retrocedieron tras una búsqueda de refugio por parte de inversores, lo que evidencia una reconfiguración en la estrategia de asignación de activos.
Para los inversores peruanos, este escenario plantea una reflexión clave sobre la asignación de capital en entornos de incertidumbre. Si bien las tecnologías emergentes como la inteligencia artificial representan oportunidades a largo plazo, su viabilidad económica aún está en evaluación. En un contexto donde los mercados se vuelven más sensibles a los cambios en las proyecciones de ingresos, es fundamental que los inversores no dependan únicamente de creencias tecnológicas, sino que también evalúen el rendimiento real y el margen de seguridad de sus inversiones. La experiencia peruana ha demostrado que, en momentos de volatilidad, los sectores defensivos —como servicios básicos, alimentos o salud— suelen mantener estabilidad, ofreciendo una alternativa más robusta frente a la incertidumbre tecnológica.
