Según Bloomberg Línea, las bolsas norteamericanas cerraron el viernes con pérdidas por segunda jornada seguida, impulsadas por el alza del precio del petróleo y las tensiones sobre la inflación, con el mercado a solo días de la decisión de tasas de la Reserva Federal. El índice S&P 500 descendió 0,52%, el Nasdaq perdió 0,21% y el Dow Jones Industrial cayó 1,24%. A pesar de una disminución en las ventas tecnológicas, los fabricantes de semiconductores lograron recuperar parte de sus pérdidas, aunque acumularon una semana de declinación. Meta Platforms (META) extendió sus bajadas, mientras SpaceX (SPCX) ganó terreno tras anunciar planes para conectar al menos 80.000 puntos de acceso celular en Estados Unidos y expandir su operación de telefonía móvil.
La incertidumbre sobre si la inteligencia artificial (IA) genera ingresos sostenibles generó un impacto significativo en el mercado. Las primas de riesgo de bonos corporativos globales subieron hasta 129 puntos básicos, su nivel más alto desde mayo de 2025, según datos de Bloomberg. Este aumento refleja una mayor exigencia de retorno por parte de los inversores, lo que se traduce en una disminución de la disponibilidad de crédito. El Export-Import Bank of Korea decidió postergar su emisión de bonos en yenes por esta situación. En Estados Unidos, los rendimientos del Tesoro aumentaron tras una fuerte demanda de deuda soberana el jueves, lo que indica que los inversores buscan refugio en activos seguros.
Wolf von Rotberg, experto de Bank J. Safra Sarasin, señaló que la estabilidad del mercado depende de que las grandes empresas tecnológicas demuestren que sus ingresos derivados de la IA son viables. En un contexto donde los mercados crediticios están más conservadores, las inversiones en tecnologías emergentes enfrentan mayores barreras para obtener financiamiento. Este escenario pone en evidencia una contradicción entre el crecimiento tecnológico y la necesidad de rentabilidad real.
Para los inversores peruanos, este entorno plantea una mirada crítica sobre la asignación de recursos. Aunque la tecnología sigue siendo un pilar de crecimiento, los altos precios y las incertidumbres sobre su viabilidad hacen que los sectores más tradicionales —como servicios financieros, salud o energía— puedan ofrecer mayor estabilidad. Además, el comportamiento de los mercados globales influye directamente en la rentabilidad de inversiones en bonos y acciones del extranjero, lo que exige un análisis cuidadoso de riesgos y retornos. En un contexto de volatilidad, priorizar activos con un historial de rendimiento sólido y una menor exposición a tecnologías sin retorno demostrado podría ser una estrategia más prudente.
