Segun Bloomberg Línea, las bolsas estadounidenses registraron una recuperación este jueves tras una jornada inicial negativa, impulsada por un movimiento de capitales que se desplazó de las empresas especializadas en inteligencia artificial hacia otros sectores. Este desplazamiento favoreció especialmente al índice Dow Jones Industrial, que cerró con un alza de 1,08%, es decir, 556 puntos. El S&P 500 avanzó 0,33%, mientras el Nasdaq Composite registró apenas una subida de 0,08%. La reacción se produjo al mismo tiempo que se reforzó la demanda de activos de refugio, lo que provocó una caída de entre 12 y 15 puntos básicos en los rendimientos de los bonos del Tesoro.
El comportamiento bursátil refleja una reevaluación de las exposiciones tecnológicas, que, desde 2022, han duplicado su valor en el S&P 500. A pesar del crecimiento general, apenas cinco empresas representan cerca del 40% de las ganancias totales del índice. Esta concentración plantea riesgos sobre la sostenibilidad de las valoraciones actuales, especialmente cuando se consideran las tensiones macroeconómicas.
La presión inflacionaria en Estados Unidos también afecta la estabilidad de los mercados. En septiembre, el índice de precios al productor (PPI) aumentó 1,3% mensual, su mayor avance en más de cuatro años, y alcanzó una variación anual del 6,3%. Al eliminar alimentos y energía, la inflación mayorista se sitúa en 0,7% mensual y 5% anual. Los aumentos más pronunciados se registraron en servicios de transporte y almacenamiento (3,4%) y en productos energéticos (10,8%), mientras que los alimentos subieron un 1,2%.
Las ventas minoristas crecieron 0,8% en septiembre, superando las proyecciones, tras un avance revisado de 1,3% en agosto. Sin embargo, este crecimiento fue principalmente impulsado por un aumento del 6,4% en las compras en estaciones de gasolina. Al excluir automóviles y combustibles, el crecimiento de las ventas cayó a apenas 0,2%. Este dato sugiere que el aumento en el consumo está ligado a una demanda específica, más que a un patrón general de consumo.
Para inversores peruanos, esta dinámica ofrece una advertencia clave: los mercados internacionales siguen bajo presión por inflación y valoraciones elevadas. Aunque los rendimientos en bonos han bajado, lo que puede parecer positivo, también refuerza la necesidad de diversificar los portafolios. La dependencia de sectores tecnológicos, como los de inteligencia artificial, puede exponer a inversiones a volatilidades si las condiciones macroeconómicas cambian. En un contexto donde la inflación persiste y la política monetaria de la Fed mantiene una postura cautelosa, los peruanos que gestionan activos deben tener en cuenta que las decisiones de inversión deben estar alineadas con una comprensión clara de los riesgos estructurales y de los ciclos económicos globales.
